sábado 13 de junio de 2009

Las Apariencias Engañan

M. Loreto Varela, EU Clínica Santa María.

Imago, en latín, significa imagen: figura, representación, semejanza y apariencia de algo. También se refiere al conjunto de rasgos que caracterizan ante la sociedad a una persona o entidad (Cfr. RAE).

Mucha polémica ha generado la entrevista realizada a un personaje conocido para el televidente chileno, un periodista que tras llevar un ritmo de vida caracterizado por la adquisición de bienes que estaban por encima de su alcance económico actualmente se encuentra pagando las consecuencias de la creación de dicha imagen.

Se ha discutido acerca de su baja autoestima, impulsividad al momento de comprar, romances fugaces sustentados en la compra de algún lujo tan pasajero como su duración, en fin, de una personalidad limítrofe en busca de reflejar seguridad mediante la incierta materialidad.

Pero, ¿Qué es lo que verdaderamente lleva a arriesgarlo todo: familia, amigos, colegas, trabajo, honor, por una imagen? Causa risa al escuchar un spot publicitario de una bebida gaseosa el cual dice: la imagen es nada, la sed es todo. No causa risa comprobar cuánto podemos apostar por una lucha frenética en pos una imagen tan frágil. ¿Cuál es el precio de la imagen hoy?

Imago también se llama al estadio final en el desarrollo de un insecto, donde la metamorfosis se completa para dar lugar al ser maduro que emerge desde la crisálida. Hace poco preguntaba a un amigo: ¿Y cuando voy a crecer?- Aparte de las risas provocadas dada mi pequeña figura, me respondió: ¿Y para qué quieres apurarte tanto?- Muy sabio él, puesto que muchas veces pretendemos alcanzar rápido aquello que debe seguir su curso natural, tan libre del capricho humano.

La psicología analítica llama a esto el Principio de Individuación (Principium individuationis), por el cual un individuo se despoja a sí mismo de los falsos atuendos para alcanzar la integración como persona adulta, tal cual como la mariposa surge de la crisálida.

La filiación divina, nos recuerda que somos Hijos del Padre, nos permite salir de la crisálida para reflejarnos en algo más grande que nuestra vida, pero al mismo tiempo no nos quita la libertad, nos recuerda que debemos crecer para alcanzar el origen del reflejo de eternidad que a veces se asoma en nuestro camino y nos recuerda el verdadero destino de este largo viaje.

sábado 25 de abril de 2009

El Cesante y el que no
Felipe A. Castillo Farías, desde Madrid, España

El drama de la cesantía cobra sus víctimas en todos los lugares del orbe, España y Chile no son la excepción. En España, se acaba de conocer la cifra de cesantes que llega a más de 4 millones. En Chile el panorama y el éxito del gobierno parecen ir en paralelo a sus colegas europeos, aunque aparentemente algo mejor que aquí.

El trabajo, es un derecho. Un derecho y además una obligación, es por eso que para quienes están desempleados, el buscar un trabajo es algo que urge. Porque es la natural manera de llevar el sustento a la familia, porque además es una manera de sentirnos útiles y activos. Y porque es trabajando en el oficio que hemos adquirido con los años, donde Dios nos llama a imitarlo a él y a aportar con amor en el progreso de nuestras familias, la sociedad entera, y a encontrarnos diariamente con él en el trabajo bien acabado día a día.

Cuando ese derecho se pierde, es más que natural que entre en nosotros un dejo de desesperación por no poder cumplir con el cometido que tenemos encomendado.

Pero no hay que desesperar, aunque suene a algo tranquilizador. Seguramente, si usted está desempleado, estará aburrido que le digan que no desespere… pero ciertamente será un consejo de quien le quiere y le dará otros consejos más. Yo los repito, porque son muy útiles. 1.- Haga de su trabajo, el buscar trabajo. Use toda su inteligencia en ver la manera que lo contraten ojalá en su oficio o profesión. Hágase ver como quien es, un hombre o mujer responsable, como siempre lo ha sido, de palabra, confiable, honrado. Empéñese en conseguir recomendaciones. 2.- Utilice todos sus contactos. Un amigo colombiano que trabaja aquí en España de maestro “chasquilla”, me dice que nunca le ha faltado el trabajo porque tiene muchos amigos, y ellos a su vez lo mismo. No tiene nada de malo recurrir a ellos en estos momentos en los que ocuparse obliga. 3.- Sea flexible en los oficios a desempeñar; y aunque cueste al principio, también en el sueldo a percibir si es que el ambiente laboral así lo obligua. Es penoso ver a hombres o mujeres de edad media pidiendo en la calle, cuando podrían trabajar en lo que sea, vendiendo tierra de hoja o lavando autos estacionados. 4.- Si después de un tiempo prudente no encuentra trabajo, ¡utilice su ingenio!, todos tienen la posibilidad de inventar la manera de hacer dinero y ocupar el tiempo dignamente. 5.- Acuda a Dios, y pídale ayuda con fe. Si para él trabajar es obligación grave, ¿Cómo no nos va a ayudar en este cometido? ¡Dígaselo!

Es deber de los que tienen más, aportar en el desarrollo de nuevos puestos de trabajo. Un empresario debiera ver como obligatorio el generar empleo. Un profesor de mi Universidad comentaba con agrado como algunos empresarios asistentes a cursos de doctorado, habían tomado la decisión de dejar de lado en sus empresas viajes en avión por viajes en bus, comidas en restaurantes por comidas de menor coste, todo por mantener intactos los puestos de trabajo de sus empleados. Ojalá el empresariado actuara de la misma manera hoy cuando la situación así lo amerita, tanto en altas como medianas y pequeñas esferas.

Que el conseguir empleo sea el empeño de quienes deben hacerlo, y el generarlo, el empeño de quienes lo generan.

domingo 19 de abril de 2009

Estimados blogueros:

Ya estoy de vuelta a las pistas, este Sábado comienzan nuevamente las columnas como es debido.

sábado 21 de marzo de 2009

La Mamadre
María Loreto Varela, Enfermera Universitaria UPC Clínica Dávila

“La mamadre viene por ahí, con zuecos de madera” (…), recuerda Pablo Neruda a su mamadre, ya que nunca pudo decirle madrastra, en el poema homónimo.

Es posible ser madre o padre sin ser los progenitores, eso está claro. En la adopción, cuando un matrimonio decide tomar la tutela material, educacional y espiritual de su hijo, se asume un compromiso pactado por amor, para toda la vida. Es más, el cariño supera toda barrera biológica en la tarea de paternidad.

Pero, ¿Qué sucede cuando un padre asume la tutela legal de su hijo?, ¿Qué pasa cuándo ese padre afirma públicamente su homosexualidad, además de su vida en pareja con una persona de su mismo sexo? Planteo estas preguntas dentro del contexto nacional.

Por un lado están aquellos que declaran esta situación como un “precedente” de la legislación chilena, un “avance” en la aceptación de las “diversas formas de amar”. Por otro, aquellos timbrados bajo la etiqueta de conservadores e intolerantes de todo aquello que va hacia el “progreso” de la libertad humana.

Usted, madre, padre: ¿Qué considera necesario en la educación de sus hijos? Imagino que mencionará todo lo material, educacional y espiritual necesario para el crecimiento integral de sus hijos. Pero ahora esta pregunta debe ir un poco más allá: ¿Qué considera usted necesario para formar una persona íntegra, que deje su huella entregando lo mejor de sí, no sólo por el reconocimiento personal, sino por la caridad y valores en los distintos ámbitos de su vida?

En este tiempo de exitismo, cuando se envían a los niños de 4 años a rendir pruebas de grandes a colegios de prestigio. En este tiempo cuando surgen diversas universidades para brindar la opción de alcanzar un título profesional que revela, en parte, la superación socioeconómica de tantas familias chilenas. En este tiempo de fácil acceso comunicacional, donde los niños tienen el poder de elección que el mercado tanto anhela ¿No estaremos olvidando algo?

Hoy es posible elegir muchas cosas, según el alcance económico, en prácticas cuotas pactadas a largo, mediano o corto plazo. No es difícil elegir el color de un auto, un combo de comida chatarra, el canal de noticias, el programa de farándula, etc. Estamos llenos de decisiones a lo largo del día, desde la pregunta de donación del vuelto en el supermercado hasta la toma de decisiones en el lugar de trabajo. ¿Quién decide hoy lo que es familia?

En el caso de tuición donde una madre cede a su esposo, homosexual conviviendo actualmente con una pareja de su mismo sexo, los dos hijos de su matrimonio, ésta es interrogada por un periodista sobre las implicancias de entregar la tutela de sus hijos a esta pareja. Señala: "lo que sean mis hijos el día de mañana, no es responsabilidad mía, porque esa es opción de ellos".

Pareciera que los padres de hoy, entre tanta oferta y demanda, optan por entregar “la canasta básica” de crianza, algo express que no empañe la competencia entre las metas personales que quiero alcanzar versus el tiempo, dedicación, sacrificio y entrega que significa ser padres sin fronteras, las 24 horas del día, los 365 días del año, sin relevar ni delegar, asumiendo en cuerpo y alma todo lo que esto implica. Pareciera más fácil comenzar a delegar las decisiones a los hijos, legislación, sociedad, de todos modos ya se le ha entregado lo necesario para que en un futuro sean capaces de seguir adelante con dichas las herramientas.

En la decisión de qué es familia actualmente, participan muchos protagonistas. Desde los propios padres implicados e hijos, pasando por jueces y legisladores, grupos minoritarios y mayoritarios, liberales y conservadores, religiosos y ateos, medios de comunicación masivos y centros de estudios sociales.

Es posible ser madre y padre, nadie lo niega, como aquella viuda que aparenta terquedad, pero nadie conoce lo que significa vivir con dos roles tan importantes. Dejémonos de juegos, ¿Ya? Que ser madre y padre para esa mujer es más que un capricho de libertad sexual, lo dicen sus ojos y sus manos. La mamadre es quien se recuerda hasta el último día de la vida, incluso por el sonido de su andar con suecos, y no quien desea lo que nunca podrá ser, ni biológica ni espiritualmente.

viernes 13 de marzo de 2009

Lo que tiene precio, poco valor tiene
Felipe A. Castillo Farías

En España los celulares son en general, artículos increíbles. Yo pensaba que el mío era una maravilla porque reproduce música, sin embargo, los españoles que me tocó conocer, utilizan unos que además de lo básico, son cámara fotográfica de alta resolución, agenda electrónica, GPS, consola de videojuegos... Una verdadera cortapluma electrónica.

Para quienes gustamos de la tecnología, estos artículos son una tentación… sin embargo, es verdad que muchos de los accesorios que tienen los móviles de mis amigos, ¡son prescindibles! ¿Para qué necesitamos GPS, consola de videojuegos? Yo me acuerdo que cuando muchos de nosotros éramos pequeños, el GPS eran las esquinas de las calles, y que para jugar, nos juntábamos con los del barrio en una esquina.

El punto es que el mercado se ha encargado de hacernos creer que este tipo de adminículos son totalmente necesarios, y la verdad es que no es así. Tanto en el mercado de artículos electrónicos, como en el de los automóviles, el de la ropa y otros, cada día la publicidad se encarga de crearnos necesidades innecesarias.

Es habitual que quienes poseen más dinero, puedan adquirir artículos como estos con gran facilidad, sin embargo quienes tienen menos, no. Y los desean. “Para alguien de nivel socioeconómico bajo, endeudarse para comprar ciertos bienes, muchas veces simboliza la posibilidad de alcanzar más dignidad, de parecerse a los demás, de surgir y acceder a cosas que nunca tuvo”, dice Alvaro Pezoa, director del ESE de la Universidad de los Andes. Qué importante es darse cuenta que muchos de estos bienes son superfluos, inventos del mercado. Y esto para quienes tienen más, como para quienes tienen menos.

Friedrich Nietzche decía que lo que tiene precio, poco valor tiene. No soy un seguidor de Nietzche, sin embargo, en esto creo que da en el clavo.

Estamos comenzando un período de crisis económica, en que probablemente vamos a ganar menos. Tendremos que apretarnos el cinturón, después un largo tiempo de cierta bonanza. Algunos podrán ver esto como una desgracia, pero podríamos salir beneficiados de esto si aprendemos a vivir más austeramente. “Tal vez sea el momento de plantear, con creatividad y sin dramatismo, la posibilidad de duchas más cortas, aprender de una vez a apagar la luz cuando no se utiliza y panoramas más austeros”, dice el mismo Pezoa. Sin embargo, la formación de la austeridad no se limita a tiempos de crisis, sino que es una tarea continua para toda la vida.

Quienes piensan que la felicidad está en el tener, qué poco felices serán. Sí, porque las necesidades son infinitas, y los recursos siempre escasos (y aquí que algún economista demuestre lo contrario…). Debemos aprender a valorar lo importante de la vida: el amor, la fe, la familia; y saber que lo material es momentáneo y jamás logrará colmarnos plenamente.

sábado 28 de febrero de 2009

Que viva el cambio
Felipe A. Castillo Farías

Más de alguno recordará en sus tiempos de colegio, esos juegos en los que quien perdía debía dejar una prenda. O realizar algún acto vergonzoso frente a los demás, para poder volver a jugar con sus compañeros. Este miércoles, para los cristianos comenzó un tiempo en que la Iglesia pide, no que dejemos prenda o nos avergoncemos públicamente, sino que adoptemos una actitud de “volver a jugar” con Dios, tratándolo de una mejor manera, y volviendo hacia el camino de bien que él nos guía. En definitiva, hacernos un examen de conciencia, darnos cuenta en qué vamos bien y en qué vamos mal, para enmendar el error ad portas de la resurrección de Jesús.

No es fácil reconocer los errores. Todos somos en esencia, soberbios. Creemos que tenemos la razón más veces que las ciertas, y cuando nos damos cuenta que nos equivocamos, ¡qué difícil es purgar lo que estropeamos! Estos días, son especiales para enmendar el rumbo y volver a ser buenos otra vez.

La penitencia de los juegos de los niños, esa que es material, que se nota, también es extrapolable para los juegos de los adultos. Reconocer los errores, también implica cumplir con arreglar materialmente o moralmente lo errado. La actitud penitente no tan sólo es, por tanto, una actitud interior, sino que debe ir de la mano de un empeño por actuar. “Obras son amores, y no buenas razones”, repetía San Josemaría Escrivá. No podemos contentarnos con una mejora nada más que interior, sin procurar llevarlo al terreno concreto. Si usted, caballero, se porta mal con sus trabajadores: Póngale empeño en ser mejor patrón. Si usted señora, es malas pulgas con su marido: Vea la manera de tratarlo mejor. Si usted señor, es un ogro cuando llega a la casa: ¡Cambie esa cara!, y sea más cariñoso. Un amigo agnóstico se reía de la confesión de los católicos, diciendo que era muy cómodo contarle nuestras faltas a un curita para que después Dios nos perdonase y todo olvidado. Lo que no sabía mi amigo, es que además de confesar nuestras culpas, debemos llevar ese arrepentimiento a un terreno de carne y hueso.

Lo del ayuno y la abstinencia, no es fácil de entender. ¿Por qué dejando de comer las cosas que nos pide la Iglesia, expiamos nuestras faltas? Lo primero que hay que entender, es que no debe haber nadie que no tenga nada de lo que pedir perdón a Dios. Y esta es una manera de expiar de una manera concreta, por las faltas que hemos cometido. Sin embargo, de nada sirve ayunar, si no tenemos una actitud de cambio hacia el bien y de arrepentimiento por nuestras faltas.

¿Es todo esto algo privativo al período que vivimos los católicos este tiempo?: No. ¿Cómo el arrepentirse de lo malo va a ser algo para 40 días al año? Debe ser una actitud perenne, ¡de todo el mundo! Y, ¿es algo privativo a los católicos?: No. Invitamos a todos los que no practican esta Fe, a darse cuenta que nos equivocamos muchas veces, nos arrepentimos otras cuantas, y que probablemente seguiremos fallando, siempre intentando ser mejores.

viernes 20 de febrero de 2009

Aquí la primera columna luego del receso. Saludos a todos.

Hasta que la muerte nos separe
Felipe A. Castillo Farías

Todos tendrán más de un matrimonio conocido. Algunos serán ejemplares como también podrá haber otros que no. Pero quisiera centrarme en los matrimonios que consideramos dignos de imitar y quisiéramos ser como ellos.

Hace unos días, celebrábamos el “día de los enamorados”, y se repletaban los restaurantes de parejas que recordaban el día en que pusieron sus ojos sobre su pareja y se dieron cuenta que él o ella eran su media naranja. La fecha era muy sugerente, y además permitiría que quienes llevaran varios años en lo mismo, se dieran cuenta cuanto ha cambiado su amor desde entonces. Y es porque el amor, va cambiando con los años.

Los matrimonios a los que me refería, esos ejemplares, dan ejemplo en cómo debe amarse el uno al otro con el paso de los años. Muchos de nuestros abuelos, si efectivamente llevan una unión de imitar, han pasado por múltiples etapas. El amor de recién casados, es impetuoso, probablemente muy similar al de los años de pololeo. Pero va cambiando el panorama del matrimonio, y los casados, también. Aparecen los hijos, aparecen más responsabilidades, aparece una barriga prominente en muchos varones, y un pausado descuido en ciertas mujeres. Y qué importante es darse cuenta aquí de cómo hacer para mantener el amor en estos escenarios, guardar un espacio para la pareja y para seguir queriéndose, mimándose, como cuando eran pololos. El cortejo, no debiera terminarse nunca, como tampoco el empeño por verse bien para la persona querida. Los ramos de flores, no debieran faltar, como tampoco lo hacían en el pololeo, y tampoco la sonrisa cariñosa, el empeño por verse lindas de las mujeres frente a quien tienen ahora delante de ellas, como también en el caso de los hombres.

Con el paso del tiempo, los hijos se van, y son otros los desafíos para las parejas que se aman. Deberán encontrar las maneras para mantener el vínculo, ahora en otros escenarios. Y luego, de mayores, el amor es más fuerte aún, porque es probable que tengan que socorrerse ante las enfermedades inherentes a la vejez.

Los jóvenes, muchas veces olvidamos todas estas etapas. Pensamos que el matrimonio es tan sólo los años bonitos de la juventud, sin querer ver las fases que le siguen. Quienes están pensando en casarse, ¡debieran imaginar a su pareja en 50 años más!, y pensar que así, deberán seguir queriéndose, cuidándose; no tan sólo pensar en la fiesta, los años mozos que vendrán o en ellos mismos. El matrimonio, sigue siendo para siempre.

Las leyes actuales, han hecho que el matrimonio, como institución forjadora de familias, se vea severamente dañado, y eso se ve en las estadísticas. Sin embargo, quienes estamos pensando en estos pasos, fundamentales para el fortalecimiento de la sociedad, debemos ser quienes marquen sendas claras en afirmar que nos casamos para amarnos, para cuidarnos, y para ser el uno para el otro hasta que la muerte nos separe.

miércoles 26 de noviembre de 2008

"Suicidio aistido y eutanasia: ¿muertes dignas?", El Mundo, 24.XI.08

Aquí linkeo un interesante artículo del Dr. Manuel González Barón, Jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario La Paz, en Madrid, publicado hace unos días en el períodico el mundo

A ver si opinan!

jueves 20 de noviembre de 2008

Aquí un pequeño receso, vuelvo ahora a estudiar. Hasta la próxima! (no se cuando...)

Exceso de Oportunidades y falta de método
Felipe A. Castillo Farías, desde Oviedo, España.

Un cardiólogo español muy famoso, el Dr. Valentín Fuster, director de cardiología del Hospital Monte Sinaí de Nueva York, comentaba en una entrevista hace unas semanas algunos hechos de la contingencia del hombre actual.

En relación al estrés juvenil, señalaba varias cosas. Decía que en su época, era más fácil tomar decisiones. Claro: no había mucho donde elegir. Estudiabas, trabajabas, o no. Y en general, seguías la línea de la educación de tus padres, o la que te mostraba la sociedad. Sin embargo, actualmente, el escenario es más difícil. No existe tan sólo una oportunidad de vida, sino muchas, y los jóvenes tienden a no saber elegir y enredarse en el camino de qué hacer, qué no hacer. Comentaba en la entrevista: “…La depresión es en muchas ocasiones una consecuencia del caos personal, de la falta de metodología. Todos necesitamos levantarnos cada día con algo que hacer, tener unas prioridades, un sistema. Esta falta de método hace a los jóvenes muy vulnerables. Les impide responsabilizarse de sus actos y de sus decisiones...”.

En el mundo actual, con posibilidades de viajar, trabajar, vagar, y sin muchas directrices claras de qué hacer, la faena se vuelve cuesta arriba. Quizás antes, con núcleos familiares bien asentados, claro que era más fácil seguir el camino correcto, o por lo menos el camino que tu familia te había señalado. Sin embargo, hoy por hoy, con una familia cada día más desmembrada, y políticas públicas que tienden a deshacerla más que a fortalecerla, no es fácil.

Fuster señala en la entrevista, que muchas de las dificultades del “joven actual” comienzan en no saber qué metas proponerse. Está difícil, pero se puede. Y luego de elegido ese camino, es fundamental la metodología para conseguir esa meta. ¡Qué fundamental es tener metas en la vida!, si no, qué difícil es trazarse rumbos para conseguir objetivos. Entonces. 1° metas, 2° elegir el camino hacia ella, y luego, concretarlo. Con esas perspectivas, levantarse todos los días en la mañana se hace más llevadero, porque hay un para qué.

En mi escasa experiencia profesional, atendí jóvenes totalmente desmoralizados por una absoluta falta de respuesta ante esa pregunta. ¿Para qué? ¿Sirve de algo? ¿Sirve de algo ir al colegio, si después me voy a quedar con esto y me tengo que poner a trabajar? ¿Sirve de algo levantarme todos los días para intentar ser ingeniero, si no voy a poder lograrlo? O, también, casos en que no se dan cuenta de que con las metas trazadas, no van bien por el camino elegido.

Es fundamental cuestionarse, desde edades tempranas, estos puntos. Proponerse cosas. Intentar hacerlas. Y responsabilizarse por las decisiones.

También es un sano ejercicio plantearse metas y caminos realistas, y contentarse con ellos. Realista puede ser una meta muy alta para quien tiene condiciones y medios, o algo más sopesado para quien no. Sin embargo, como dice en alguna parte en el evangelio, no se perdona a quien se le da mucho, y devuelve poco.

Si la vida te ha dado talentos, devuélvele a la vida de esos talentos y más. Pero no te quedes con los talentos para ti, o no te quedes sin darte cuenta que los tienes.

domingo 2 de noviembre de 2008

Por motivos de estudio, los artículos comenzaran a aparecer de manera esporádica en el blog hasta fines de Enero del 2009. En esa fecha volveran a su periodicidad habitual.

Saludos a todos!

sábado 18 de octubre de 2008

Aborto en Chile, ¿realidad lejana?

Mia amigos de mirada más humana (http://www.miradamashumana.org/) están organizando una excelente charla de este tema en el campus San Joaquín de la PUC, para quienes puedan ir. Más información en su página web.

lunes 6 de octubre de 2008

Bichos raros
Felipe. A. Castillo Farías, desde Oviedo, España

Suele pasar, que quienes somos católicos, nos sentimos bichos raros. No sé si a los bichos raros les dará miedo salir a la calle, pero la verdad es que a los católicos, muchas veces nos da vergüenza mostrarle a los demás nuestra manera de ver las cosas, que a todas luces, no deja de ser buena y caritativa. Claro, debe ser una opción católica, no “católica”, porque suele suceder que hay muchos feligreses que profesan esta religión, y que más que promover una manera católica de ver y hacer las cosas, promueven una manera basada en conveniencias propias, y no en lo que dicta la verdad inserta en nuestro culto.

Lo de ser gente fuera de lo común, no es algo nuevo. Ya desde la cruz de Jesús, que los católicos intentamos comprender, hay certidumbres que los griegos entendían como escándalo. ¿Que el hijo de Dios venga a morir en una cruz para que los hombres puedan ver a Dios? Un Dios como el de los gentiles, no necesitaba hacer tamaña rareza para hacernos llegar a su regazo, tan solo bastaba desearlo.

Pero Jesús, podría haber redimido a la humanidad con una pestañada, y sin embargo, misteriosamente eligió el camino del martirio, algo que sigue siendo difícil de entender para quienes somos seguidores de Jesús. Sufrir. Morir por el prójimo.

El amor como tal, implica el desprenderse de uno mismo. Indudablemente, eso lleva consigo un sufrir que a la larga es carga conveniente. Cuando uno ama a una mujer, se desvive por ella, “deja” todo por ella, muchas veces con costos altos. Pero no importa ese costo si el amor así lo dicta.

Del mismo modo, los cristianos amamos –debiéramos amar– con esa perspectiva, no tan solo a quien tenemos al lado, sino que todo y a todos.

El Papa, en una de sus alocuciones en relación al año paulino, decía que es difícil entender el amor que no lleve aparejado el dolor, grande o pequeño: “No hay amor sin sufrimiento, sin el sufrimiento de la renuncia a sí mismos, de la transformación y purificación del yo por la verdadera libertad. Donde no hay nada por lo que valga la pena sufrir, incluso la vida misma pierde su valor. La Eucaristía, el centro de nuestro ser cristianos, se funda en el sacrificio de Jesús por nosotros, nació del sufrimiento del amor, que en la Cruz alcanzó su culmen. Nosotros vivimos de este amor que se entrega. Este amor nos da la valentía y la fuerza para sufrir con Cristo y por Él en este mundo, sabiendo que precisamente así nuestra vida se hace grande, madura y verdadera”.

También menciona como debemos amar la verdad, tan sombría muchas veces estos días. ¡Qué difícil es promover algo que no se ama!, decía el Papa en relación a la verdad y al sufrimiento en la misión de San Pablo: “La llamada a ser maestro de los gentiles es al mismo tiempo e intrínsecamente una llamada al sufrimiento en la comunión con Cristo, que nos ha redimido mediante su Pasión. En un mundo en el que la mentira es poderosa, la verdad se paga con el sufrimiento. Quien quiera evitar el sufrimiento, mantenerlo lejos de sí, mantiene lejos la vida misma y su grandeza; no puede ser servidor de la verdad, y así servidor de la fe”.

Entonces el sufrimiento no está tan lejano a la vida misma.

sábado 27 de septiembre de 2008

Queridos lectores: Esta semana no hay columna. Atentos el Sábado que viene.

Saludos!

sábado 13 de septiembre de 2008

Callarse la boca
Felipe A. Castillo Farías, desde Oviedo, España

Cuando era muy pequeño, cerca de mi casa había un puesto donde solía ir a comprar dulces con mis primos o amigos. La señora del kiosco, no tenía muy buena fama. Es porque decían que era “copuchenta”, dícese en Chile de la gente que suele murmurar de los demás.

Mala fama la de esta señora. Debe ser porque a nadie le gusta que estén murmurando de uno, sin que uno esté ahí presente.

Es curioso, pero todos (y aquí el que esté exento de pecado, que tire la primera piedra…) solemos gustar de lo que se comenta de tal o cual. Es cosa de ver el éxito de los programas de televisión que basan su programación en murmuraciones acerca de gente “pública”, que más de alguna vez nos han quitado un par de minutos (o más) de nuestra mañana de trabajo.

¿Qué será lo que nos hace ser tan curiosos con la vida de los demás?, porque probablemente, eso es lo que hacía que la señora de mi kiosquito intentara saberse la vida de todos los del barrio. ¿Es la envidia? ¿No tener nada mejor que hacer?... No sé. Aquí dejo libre albedrío a los que postean en el blog, para que “lancen” sus teorías.

Lo que sí me queda claro, es que murmurar no es bueno. Comentar un hecho de alguien no tiene nada de malo, pero si eso es un hecho no confirmado, un “rumor” que le llaman, hace mal, tanto al que hace el comentario, como a la persona de la que se está hablando. Sobre todo porque muchas veces esos comentarios son lo que son: rumores, infundados, medio-ocultos, secretos que nadie más debe saber…. Todo indicativo de que era mejor que esa palabra, esa conversación en voz baja, era mejor que no saliera de mi boca.

Un santo español del siglo pasado, decía que teníamos que aprender a ser discretos: “De callar, no te arrepentirás nunca, de hablar, ¡muchas veces!”, decía. Y reprendía a otro diciéndole “¡Como te atreves a decir que te guarden el secreto, si con esa advertencia ya es señal de que no has sabido guardarlo tú!”

Muchas veces nos pasa eso. Que no sabemos cerrar la boca. Si sabemos algo de alguien, y eso no es digno de contar, porque falta a su honra, o porque puede herir conciencias, es deber de justicia –muchas veces– callar. Otras veces, si es menester, será bueno confirmar el rumor directamente con esa persona y ver la manera de ayudar o corregir. Pero andar hablando por hablar, trae tan solo consecuencias negativas. Quienes estamos en la senda de aprender de estas cosas, lo sabemos. Y lo recomendamos.