Por qué no vivir con ella
Felipe A. Castillo Farias, desde Madrid, España
La liberalización de la cultura española ha avanzado rápido. Dicen que hace unos años, cosas que hasta entonces eran poco usuales, ahora se han hecho pan de cada día. Hoy por ejemplo, quienes tenemos novia y queremos vivir cada uno por su lado, somos vistos como “raros”. Lo “normal” es vivir con la pareja, si es que llegada una edad ambos trabajan y siguen solteros. No me queda clara la ventaja que alegan quienes promueven estas prácticas, pero bueno, vamos a ver cuáles son.
La más fácil de rebatir es la de quienes no creen en el matrimonio. Dicen que no hay por qué ponerle nombre al compromiso que existe entre un hombre y una mujer, el matrimonio es una “formalidad” innecesaria, algo que está de más, por lo tanto, nos “juramos” amor eterno y ya está. Es una postura respetable, pero la respuesta varía cuando pregunto si alguna vez han soñado con tener su propia casa. La mayoría de la gente responde que sí, y es que esto es algo parecido. No es lo mismo alquilar una casa que comprarla. Cuando se alquila, la casa no se cuida como cuando es nuestra. Si ya la compramos, la cosa es diferente. Intentamos hacer que esté bien cuidada, si hay algo que se estropea, procuramos arreglar el desperfecto, y así. Es que el matrimonio, como la convivencia, no es solo un nombre, es toda una institución que hace que eso sea diferente. Al casarse, nos “compramos” el uno al otro, para siempre (claro, si es que lo entendemos así…), intentando hacer que el vínculo crezca y cada vez se haga mejor. No es lo mismo que alquilar, aunque en ambos casos tengamos donde dormir y hacernos la comida.
Otro punto, es el de quienes quieren “probar” la convivencia antes de casarse. Acá me ha tocado ver una serie de experiencias, algunas buenas, otras no. Suele pasar que cuando una pareja comienza a convivir en este plan, comparten el pago de una vivienda, las cuentas, etc. Muchas veces eso ata más que lo que une. Me ha tocado ver a gente que no está satisfecha con su relación, pero prefiere seguir conviviendo porque solo no podría costear los gastos que sí logra solventar viviendo en pareja.
No creo necesaria la convivencia de prueba. Lo importante en las relaciones es sembrar el amor, y eso se puede lograr viviendo cada uno en su casa. Pasa a veces que la convivencia lleva a prácticas que confunden en esta línea, y se terminan cultivando situaciones de enamoramiento en vez de amor verdadero. Es verdad que el amor es ciego, y conviviendo se hace a veces más ciego aún.
Hay otras cosas además. Debemos tener en cuenta, que el amor que sea fundamento de una unión perenne como el matrimonio, debe ser un amor de entrega, y no un amor condicionado al “qué me dan a cambio”. Eso termina en egoísmo, y una unión que se basa en el egoísmo termina mal. Muchas de las uniones que vemos hoy destruidas, no son fruto de que no han convivido antes de casarse, como suelen argumentar algunos, sino por el egoísmo imperante de quienes se unen en ese vínculo.
Procuremos cultivar el amor, para así decidir de verdad si nuestras/os novias/os son para toda la vida.
Comentarios al blog: www.consequor.blogspot.com
