viernes 13 de noviembre de 2009

Por qué no vivir con ella

Felipe A. Castillo Farias, desde Madrid, España

La liberalización de la cultura española ha avanzado rápido. Dicen que hace unos años, cosas que hasta entonces eran poco usuales, ahora se han hecho pan de cada día. Hoy por ejemplo, quienes tenemos novia y queremos vivir cada uno por su lado, somos vistos como “raros”. Lo “normal” es vivir con la pareja, si es que llegada una edad ambos trabajan y siguen solteros. No me queda clara la ventaja que alegan quienes promueven estas prácticas, pero bueno, vamos a ver cuáles son.

La más fácil de rebatir es la de quienes no creen en el matrimonio. Dicen que no hay por qué ponerle nombre al compromiso que existe entre un hombre y una mujer, el matrimonio es una “formalidad” innecesaria, algo que está de más, por lo tanto, nos “juramos” amor eterno y ya está. Es una postura respetable, pero la respuesta varía cuando pregunto si alguna vez han soñado con tener su propia casa. La mayoría de la gente responde que sí, y es que esto es algo parecido. No es lo mismo alquilar una casa que comprarla. Cuando se alquila, la casa no se cuida como cuando es nuestra. Si ya la compramos, la cosa es diferente. Intentamos hacer que esté bien cuidada, si hay algo que se estropea, procuramos arreglar el desperfecto, y así. Es que el matrimonio, como la convivencia, no es solo un nombre, es toda una institución que hace que eso sea diferente. Al casarse, nos “compramos” el uno al otro, para siempre (claro, si es que lo entendemos así…), intentando hacer que el vínculo crezca y cada vez se haga mejor. No es lo mismo que alquilar, aunque en ambos casos tengamos donde dormir y hacernos la comida.

Otro punto, es el de quienes quieren “probar” la convivencia antes de casarse. Acá me ha tocado ver una serie de experiencias, algunas buenas, otras no. Suele pasar que cuando una pareja comienza a convivir en este plan, comparten el pago de una vivienda, las cuentas, etc. Muchas veces eso ata más que lo que une. Me ha tocado ver a gente que no está satisfecha con su relación, pero prefiere seguir conviviendo porque solo no podría costear los gastos que sí logra solventar viviendo en pareja.

No creo necesaria la convivencia de prueba. Lo importante en las relaciones es sembrar el amor, y eso se puede lograr viviendo cada uno en su casa. Pasa a veces que la convivencia lleva a prácticas que confunden en esta línea, y se terminan cultivando situaciones de enamoramiento en vez de amor verdadero. Es verdad que el amor es ciego, y conviviendo se hace a veces más ciego aún.

Hay otras cosas además. Debemos tener en cuenta, que el amor que sea fundamento de una unión perenne como el matrimonio, debe ser un amor de entrega, y no un amor condicionado al “qué me dan a cambio”. Eso termina en egoísmo, y una unión que se basa en el egoísmo termina mal. Muchas de las uniones que vemos hoy destruidas, no son fruto de que no han convivido antes de casarse, como suelen argumentar algunos, sino por el egoísmo imperante de quienes se unen en ese vínculo.

Procuremos cultivar el amor, para así decidir de verdad si nuestras/os novias/os son para toda la vida.

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martes 20 de octubre de 2009

La búsqueda

Maria Loreto Varela, EU Clínica Santa Maria

Parece contradictorio iniciar esta columna con una palabra opuesta al resultado, es decir, hablar del encuentro si el título lleva por nombre búsqueda ¿No? Pero esto no es así.

El dilema de encontrar aquella persona con quien compartir el resto de la vida se define como utópico, convencionalista o tradicionalista para algunos. Para quienes tenemos la convicción del matrimonio para toda la vida, no. Entonces, cuando nos detenemos en algún momento de nuestras rítmicas vidas, algo nos llama a volver a una imagen materna y/o paterna que nos invita a ir en búsqueda de algo o alguien más allá de nosotros mismos. No es tarea fácil, pero sí motivante.

Existe una especie de línea que nos lleva desde la conformación de una vida profesional sólida, que nos permita un desarrollo adecuado y conforme a nuestras capacidades y expectativas, hasta la formación de una familia. Si miramos hacia los lados de esta línea, vemos en cada rincón dos vértices fundamentales, coexistentes y complementarios: el crecimiento individual junto al asentamiento socioeconómico necesario para sustentar esta familia.

Mucho se nos pregunta por qué nos casamos más tarde que antes. Yo diría que hemos aprendido la lección de nuestros antecesores. Hoy, más que nunca, queremos hacer las cosas bien, sin prisa, siempre está el miedo al fracaso, pero con todas las herramientas a nuestro favor es posible ser iconoclastas en cuanto a las imágenes paternas posibles. Aquí está el punto de quiebre para iniciar el propio proyecto de familia, tal como se corta un día el cordón umbilical para iniciar los propios procesos vitales.

Se realiza harto trabajo de por medio, hartos sacrificios también. ¿Cuántos de nosotros ya nos encontramos embarcados en un postgrado? ¿Cuántos hemos tomado la decisión de viajar en pos del perfeccionamiento profesional? ¿Cuántos de nosotros dejamos de lado relaciones que no nos llevan a ninguna parte? ¿Cuántos de nosotros luchamos contra nuestras propias debilidades para crecer en armonía? ¿Cuántos no abandonamos la lucha espiritual diaria, en lo cotidianamente sublime?

Tal vez hayas respondido sí a alguna o más de las anteriores interrogantes. Te aviso algo, tú como yo y tantos estamos en la búsqueda de algo grande, que trasciende tu persona y es parte de toda sociedad que se tilde de desarrollada. Te recuerdo que la meta es alta, pero una vez en la cima todo cobra sentido.

sábado 29 de agosto de 2009

Para ganar hay que perder muchas veces

Felipe A. Castillo Farías, desde Madrid, España

Estábamos algo hartos de perder. Los chilenos queríamos por fin, visualizar el triunfo en el escaparate de la esquina. Admirado por muchos, Marcelo Bielsa le ha cambiado en poco tiempo el semblante al fútbol chileno, enseñándonos que el trabajo bien hecho, da sus frutos.

Bielsa no es un entrenador de cómo los que conocíamos. No es “peineta”, ni “bigote”, ni “pelao”. Se le conoce como “loco”, pero la verdad es que de loco no tiene un pelo. Al contrario, ha demostrado con resultados que haciendo las cosas metódicamente, se puede pensar en llegar lejos. Sí, ha demostrado que la cuestión está en el método y no tanto en la genialidad. Si nos acordamos de Bielsa, la verdad es que no tiene muchos palmares entre sus haberes. Sabe de éxitos y derrotas, pero más de derrotas que de éxitos. En una conferencia publicada en “El Mercurio”, la semana pasada, nos lo recuerda: “Escuchar a alguien solamente porque es público es un profundo error. Entiendo mi presencia acá porque circunstancialmente hay una percepción exitosa del proceso que tenemos, pero difundir el pensamiento de alguien sólo por esa circunstancia, si se quiere difundir valores, no es correcto. Lo digo yo, que soy un especialista en fracasos. La relación entre el éxito y el fracaso ha sido central en mi vida y puedo decir de eso que el éxito y la felicidad no son sinónimos. El éxito es sólo una excepción que ocurre de vez en cuando”. La cuestión está en ser persistentes, trabajar duro y intentar mejorar día a día. Y no rendirse jamás en esa empresa, cosa que también dice Bielsa: “Lo que no perdono es el que deja de luchar… entiendo los desórdenes… pero que alguien deje de luchar es algo que no admito”.

Nos pasa a diario. Buscamos el éxito gratuito, pensando que el esfuerzo es algo evitable. Debemos recordar que el éxito no viene de manera gratuita, viene después de muchas jornadas intentando el tiro al arco rival. Los genios existen, pero son pocos. Y lo más probable es que nosotros no lo seamos… lo siento. Así que para poder triunfar en la vida, tendremos que trabajar, trabajar y trabajar, no con un dejo pesimista de que esto es para los que no somos genios, sino porque ¡la vida es así y así está muy bien!, Bielsa lo sabe, y ahora tiene resultados. No es un genio, sino un tipo metódico, estudioso y esforzado.

¡No hay por qué desanimarse tampoco porque las cosas salen mal!, si persistimos en la lucha, algún día llegarán a salir bien. Y tampoco hay que pensar que la felicidad plena está solamente en el éxito: está también ahí donde nos caemos, si logramos darle un sentido sobrenatural al dolor y al fracaso. Dios quiere que ahí también nos acordemos de él.

Que le sirva a los jóvenes que están preparando sus exámenes de fin de año: Que les vaya bien probablemente no sea fruto de su genialidad, sino de su esfuerzo personal con el que tendrán que convivir toda la vida. ¡Y no cabe otra opción que es que les vaya bien, si tienen las herramientas para que así sea!, así que si es ahora cuando se están dando cuenta que les ha faltado esfuerzo por sacar adelante esas metas que se han propuesto, a redoblar el paso para que todo ello resulte. Sólo así se puede llegar a un mundial, ¿no?

sábado 15 de agosto de 2009

El valor de lo ordinario
Felipe A. Castillo Farías, desde Madrid, España

Me contaba un amigo mío la historia de un electricista que solía ir a arreglar los desperfectos que ocurrían en su casa. Un día, explotó una de las ampolletas de su baño, lo que hizo que se estropeara parte del sistema de automáticos que proveían de luz a parte de su residencia. Fue a hablar entonces con el electricista para ver si podía pasarse por su casa a arreglar el desperfecto. El electricista le contestó que sí podía, pero no ese mismo día, porque “tenía que ir a cuidar a la vieja”. Mi amigo se sorprendió, porque conocía a este electricista hace años, y creía saber que ni él ni su mujer tenían a su Madre en casa, por lo que el preguntó a qué vieja se refería. Ahí se dio un costalazo. Le dijo: “Lo que pasa es que hace un par de años supimos que la vecina de abajo, que está enferma y ya mayor, se había quedado sola. Conversamos del tema con mi mujer, y como ya tenemos los hijos mayores y fuera de casa, pensamos en ofrecernos para cuidar a esta señora mientras dure su vejez”. Llevaban cuatro años cuidando a esta señora por las mañanas y por las tardes, de una manera totalmente desinteresada. Justo esa tarde le tocaba cuidarla a él. Mi amigo se sorprendió por la nobleza de este hombre, y se puso a reflexionar. ¡Es que esto es Calcuta, pero a la vuelta de la esquina!, me dijo.

Muchas veces, suele pasar que intentamos buscar maneras ostentosas para ayudar al prójimo, cuando podemos hacerlo con el vecino, el paciente que vemos a diario, o incluso con nuestros parientes cercanos. ¡Lo mismo con la caridad cotidiana!; no puede ser que estemos metidos en una ONG que ayuda a la gente de África, pero al atender a la señora que viene a comprar el pan le pongamos cara de ogro. Hay que aprender que en las cosas más cotidianas de la tierra y la labor diaria, es donde más bien podemos hacer. Lo mismo con las reacciones que tenemos frente a la gente con la que tratamos en nuestros trabajos: el paciente que consulta por algo nimio o sin importancia, la señora que pregunta cinco veces al de la oficina de informaciones acerca de donde está tal o cual lugar, o el cliente despistado que no se entera de nada de lo que le hemos vendido, todos son situaciones en donde podemos ejercitar la virtud de la paciencia, la caridad y la solidaridad. La caridad, -cierto es- debe empezar por casa, y por qué no decirlo, también con la gente que vemos y tratamos a diario.

Aprendamos entonces a encontrar lo valeroso que es lo ordinario.

sábado 13 de junio de 2009

Las Apariencias Engañan

M. Loreto Varela, EU Clínica Santa María.

Imago, en latín, significa imagen: figura, representación, semejanza y apariencia de algo. También se refiere al conjunto de rasgos que caracterizan ante la sociedad a una persona o entidad (Cfr. RAE).

Mucha polémica ha generado la entrevista realizada a un personaje conocido para el televidente chileno, un periodista que tras llevar un ritmo de vida caracterizado por la adquisición de bienes que estaban por encima de su alcance económico actualmente se encuentra pagando las consecuencias de la creación de dicha imagen.

Se ha discutido acerca de su baja autoestima, impulsividad al momento de comprar, romances fugaces sustentados en la compra de algún lujo tan pasajero como su duración, en fin, de una personalidad limítrofe en busca de reflejar seguridad mediante la incierta materialidad.

Pero, ¿Qué es lo que verdaderamente lleva a arriesgarlo todo: familia, amigos, colegas, trabajo, honor, por una imagen? Causa risa al escuchar un spot publicitario de una bebida gaseosa el cual dice: la imagen es nada, la sed es todo. No causa risa comprobar cuánto podemos apostar por una lucha frenética en pos una imagen tan frágil. ¿Cuál es el precio de la imagen hoy?

Imago también se llama al estadio final en el desarrollo de un insecto, donde la metamorfosis se completa para dar lugar al ser maduro que emerge desde la crisálida. Hace poco preguntaba a un amigo: ¿Y cuando voy a crecer?- Aparte de las risas provocadas dada mi pequeña figura, me respondió: ¿Y para qué quieres apurarte tanto?- Muy sabio él, puesto que muchas veces pretendemos alcanzar rápido aquello que debe seguir su curso natural, tan libre del capricho humano.

La psicología analítica llama a esto el Principio de Individuación (Principium individuationis), por el cual un individuo se despoja a sí mismo de los falsos atuendos para alcanzar la integración como persona adulta, tal cual como la mariposa surge de la crisálida.

La filiación divina, nos recuerda que somos Hijos del Padre, nos permite salir de la crisálida para reflejarnos en algo más grande que nuestra vida, pero al mismo tiempo no nos quita la libertad, nos recuerda que debemos crecer para alcanzar el origen del reflejo de eternidad que a veces se asoma en nuestro camino y nos recuerda el verdadero destino de este largo viaje.

sábado 25 de abril de 2009

El Cesante y el que no
Felipe A. Castillo Farías, desde Madrid, España

El drama de la cesantía cobra sus víctimas en todos los lugares del orbe, España y Chile no son la excepción. En España, se acaba de conocer la cifra de cesantes que llega a más de 4 millones. En Chile el panorama y el éxito del gobierno parecen ir en paralelo a sus colegas europeos, aunque aparentemente algo mejor que aquí.

El trabajo, es un derecho. Un derecho y además una obligación, es por eso que para quienes están desempleados, el buscar un trabajo es algo que urge. Porque es la natural manera de llevar el sustento a la familia, porque además es una manera de sentirnos útiles y activos. Y porque es trabajando en el oficio que hemos adquirido con los años, donde Dios nos llama a imitarlo a él y a aportar con amor en el progreso de nuestras familias, la sociedad entera, y a encontrarnos diariamente con él en el trabajo bien acabado día a día.

Cuando ese derecho se pierde, es más que natural que entre en nosotros un dejo de desesperación por no poder cumplir con el cometido que tenemos encomendado.

Pero no hay que desesperar, aunque suene a algo tranquilizador. Seguramente, si usted está desempleado, estará aburrido que le digan que no desespere… pero ciertamente será un consejo de quien le quiere y le dará otros consejos más. Yo los repito, porque son muy útiles. 1.- Haga de su trabajo, el buscar trabajo. Use toda su inteligencia en ver la manera que lo contraten ojalá en su oficio o profesión. Hágase ver como quien es, un hombre o mujer responsable, como siempre lo ha sido, de palabra, confiable, honrado. Empéñese en conseguir recomendaciones. 2.- Utilice todos sus contactos. Un amigo colombiano que trabaja aquí en España de maestro “chasquilla”, me dice que nunca le ha faltado el trabajo porque tiene muchos amigos, y ellos a su vez lo mismo. No tiene nada de malo recurrir a ellos en estos momentos en los que ocuparse obliga. 3.- Sea flexible en los oficios a desempeñar; y aunque cueste al principio, también en el sueldo a percibir si es que el ambiente laboral así lo obligua. Es penoso ver a hombres o mujeres de edad media pidiendo en la calle, cuando podrían trabajar en lo que sea, vendiendo tierra de hoja o lavando autos estacionados. 4.- Si después de un tiempo prudente no encuentra trabajo, ¡utilice su ingenio!, todos tienen la posibilidad de inventar la manera de hacer dinero y ocupar el tiempo dignamente. 5.- Acuda a Dios, y pídale ayuda con fe. Si para él trabajar es obligación grave, ¿Cómo no nos va a ayudar en este cometido? ¡Dígaselo!

Es deber de los que tienen más, aportar en el desarrollo de nuevos puestos de trabajo. Un empresario debiera ver como obligatorio el generar empleo. Un profesor de mi Universidad comentaba con agrado como algunos empresarios asistentes a cursos de doctorado, habían tomado la decisión de dejar de lado en sus empresas viajes en avión por viajes en bus, comidas en restaurantes por comidas de menor coste, todo por mantener intactos los puestos de trabajo de sus empleados. Ojalá el empresariado actuara de la misma manera hoy cuando la situación así lo amerita, tanto en altas como medianas y pequeñas esferas.

Que el conseguir empleo sea el empeño de quienes deben hacerlo, y el generarlo, el empeño de quienes lo generan.

domingo 19 de abril de 2009

Estimados blogueros:

Ya estoy de vuelta a las pistas, este Sábado comienzan nuevamente las columnas como es debido.

sábado 21 de marzo de 2009

La Mamadre
María Loreto Varela, Enfermera Universitaria UPC Clínica Dávila

“La mamadre viene por ahí, con zuecos de madera” (…), recuerda Pablo Neruda a su mamadre, ya que nunca pudo decirle madrastra, en el poema homónimo.

Es posible ser madre o padre sin ser los progenitores, eso está claro. En la adopción, cuando un matrimonio decide tomar la tutela material, educacional y espiritual de su hijo, se asume un compromiso pactado por amor, para toda la vida. Es más, el cariño supera toda barrera biológica en la tarea de paternidad.

Pero, ¿Qué sucede cuando un padre asume la tutela legal de su hijo?, ¿Qué pasa cuándo ese padre afirma públicamente su homosexualidad, además de su vida en pareja con una persona de su mismo sexo? Planteo estas preguntas dentro del contexto nacional.

Por un lado están aquellos que declaran esta situación como un “precedente” de la legislación chilena, un “avance” en la aceptación de las “diversas formas de amar”. Por otro, aquellos timbrados bajo la etiqueta de conservadores e intolerantes de todo aquello que va hacia el “progreso” de la libertad humana.

Usted, madre, padre: ¿Qué considera necesario en la educación de sus hijos? Imagino que mencionará todo lo material, educacional y espiritual necesario para el crecimiento integral de sus hijos. Pero ahora esta pregunta debe ir un poco más allá: ¿Qué considera usted necesario para formar una persona íntegra, que deje su huella entregando lo mejor de sí, no sólo por el reconocimiento personal, sino por la caridad y valores en los distintos ámbitos de su vida?

En este tiempo de exitismo, cuando se envían a los niños de 4 años a rendir pruebas de grandes a colegios de prestigio. En este tiempo cuando surgen diversas universidades para brindar la opción de alcanzar un título profesional que revela, en parte, la superación socioeconómica de tantas familias chilenas. En este tiempo de fácil acceso comunicacional, donde los niños tienen el poder de elección que el mercado tanto anhela ¿No estaremos olvidando algo?

Hoy es posible elegir muchas cosas, según el alcance económico, en prácticas cuotas pactadas a largo, mediano o corto plazo. No es difícil elegir el color de un auto, un combo de comida chatarra, el canal de noticias, el programa de farándula, etc. Estamos llenos de decisiones a lo largo del día, desde la pregunta de donación del vuelto en el supermercado hasta la toma de decisiones en el lugar de trabajo. ¿Quién decide hoy lo que es familia?

En el caso de tuición donde una madre cede a su esposo, homosexual conviviendo actualmente con una pareja de su mismo sexo, los dos hijos de su matrimonio, ésta es interrogada por un periodista sobre las implicancias de entregar la tutela de sus hijos a esta pareja. Señala: "lo que sean mis hijos el día de mañana, no es responsabilidad mía, porque esa es opción de ellos".

Pareciera que los padres de hoy, entre tanta oferta y demanda, optan por entregar “la canasta básica” de crianza, algo express que no empañe la competencia entre las metas personales que quiero alcanzar versus el tiempo, dedicación, sacrificio y entrega que significa ser padres sin fronteras, las 24 horas del día, los 365 días del año, sin relevar ni delegar, asumiendo en cuerpo y alma todo lo que esto implica. Pareciera más fácil comenzar a delegar las decisiones a los hijos, legislación, sociedad, de todos modos ya se le ha entregado lo necesario para que en un futuro sean capaces de seguir adelante con dichas las herramientas.

En la decisión de qué es familia actualmente, participan muchos protagonistas. Desde los propios padres implicados e hijos, pasando por jueces y legisladores, grupos minoritarios y mayoritarios, liberales y conservadores, religiosos y ateos, medios de comunicación masivos y centros de estudios sociales.

Es posible ser madre y padre, nadie lo niega, como aquella viuda que aparenta terquedad, pero nadie conoce lo que significa vivir con dos roles tan importantes. Dejémonos de juegos, ¿Ya? Que ser madre y padre para esa mujer es más que un capricho de libertad sexual, lo dicen sus ojos y sus manos. La mamadre es quien se recuerda hasta el último día de la vida, incluso por el sonido de su andar con suecos, y no quien desea lo que nunca podrá ser, ni biológica ni espiritualmente.

viernes 13 de marzo de 2009

Lo que tiene precio, poco valor tiene
Felipe A. Castillo Farías

En España los celulares son en general, artículos increíbles. Yo pensaba que el mío era una maravilla porque reproduce música, sin embargo, los españoles que me tocó conocer, utilizan unos que además de lo básico, son cámara fotográfica de alta resolución, agenda electrónica, GPS, consola de videojuegos... Una verdadera cortapluma electrónica.

Para quienes gustamos de la tecnología, estos artículos son una tentación… sin embargo, es verdad que muchos de los accesorios que tienen los móviles de mis amigos, ¡son prescindibles! ¿Para qué necesitamos GPS, consola de videojuegos? Yo me acuerdo que cuando muchos de nosotros éramos pequeños, el GPS eran las esquinas de las calles, y que para jugar, nos juntábamos con los del barrio en una esquina.

El punto es que el mercado se ha encargado de hacernos creer que este tipo de adminículos son totalmente necesarios, y la verdad es que no es así. Tanto en el mercado de artículos electrónicos, como en el de los automóviles, el de la ropa y otros, cada día la publicidad se encarga de crearnos necesidades innecesarias.

Es habitual que quienes poseen más dinero, puedan adquirir artículos como estos con gran facilidad, sin embargo quienes tienen menos, no. Y los desean. “Para alguien de nivel socioeconómico bajo, endeudarse para comprar ciertos bienes, muchas veces simboliza la posibilidad de alcanzar más dignidad, de parecerse a los demás, de surgir y acceder a cosas que nunca tuvo”, dice Alvaro Pezoa, director del ESE de la Universidad de los Andes. Qué importante es darse cuenta que muchos de estos bienes son superfluos, inventos del mercado. Y esto para quienes tienen más, como para quienes tienen menos.

Friedrich Nietzche decía que lo que tiene precio, poco valor tiene. No soy un seguidor de Nietzche, sin embargo, en esto creo que da en el clavo.

Estamos comenzando un período de crisis económica, en que probablemente vamos a ganar menos. Tendremos que apretarnos el cinturón, después un largo tiempo de cierta bonanza. Algunos podrán ver esto como una desgracia, pero podríamos salir beneficiados de esto si aprendemos a vivir más austeramente. “Tal vez sea el momento de plantear, con creatividad y sin dramatismo, la posibilidad de duchas más cortas, aprender de una vez a apagar la luz cuando no se utiliza y panoramas más austeros”, dice el mismo Pezoa. Sin embargo, la formación de la austeridad no se limita a tiempos de crisis, sino que es una tarea continua para toda la vida.

Quienes piensan que la felicidad está en el tener, qué poco felices serán. Sí, porque las necesidades son infinitas, y los recursos siempre escasos (y aquí que algún economista demuestre lo contrario…). Debemos aprender a valorar lo importante de la vida: el amor, la fe, la familia; y saber que lo material es momentáneo y jamás logrará colmarnos plenamente.

sábado 28 de febrero de 2009

Que viva el cambio
Felipe A. Castillo Farías

Más de alguno recordará en sus tiempos de colegio, esos juegos en los que quien perdía debía dejar una prenda. O realizar algún acto vergonzoso frente a los demás, para poder volver a jugar con sus compañeros. Este miércoles, para los cristianos comenzó un tiempo en que la Iglesia pide, no que dejemos prenda o nos avergoncemos públicamente, sino que adoptemos una actitud de “volver a jugar” con Dios, tratándolo de una mejor manera, y volviendo hacia el camino de bien que él nos guía. En definitiva, hacernos un examen de conciencia, darnos cuenta en qué vamos bien y en qué vamos mal, para enmendar el error ad portas de la resurrección de Jesús.

No es fácil reconocer los errores. Todos somos en esencia, soberbios. Creemos que tenemos la razón más veces que las ciertas, y cuando nos damos cuenta que nos equivocamos, ¡qué difícil es purgar lo que estropeamos! Estos días, son especiales para enmendar el rumbo y volver a ser buenos otra vez.

La penitencia de los juegos de los niños, esa que es material, que se nota, también es extrapolable para los juegos de los adultos. Reconocer los errores, también implica cumplir con arreglar materialmente o moralmente lo errado. La actitud penitente no tan sólo es, por tanto, una actitud interior, sino que debe ir de la mano de un empeño por actuar. “Obras son amores, y no buenas razones”, repetía San Josemaría Escrivá. No podemos contentarnos con una mejora nada más que interior, sin procurar llevarlo al terreno concreto. Si usted, caballero, se porta mal con sus trabajadores: Póngale empeño en ser mejor patrón. Si usted señora, es malas pulgas con su marido: Vea la manera de tratarlo mejor. Si usted señor, es un ogro cuando llega a la casa: ¡Cambie esa cara!, y sea más cariñoso. Un amigo agnóstico se reía de la confesión de los católicos, diciendo que era muy cómodo contarle nuestras faltas a un curita para que después Dios nos perdonase y todo olvidado. Lo que no sabía mi amigo, es que además de confesar nuestras culpas, debemos llevar ese arrepentimiento a un terreno de carne y hueso.

Lo del ayuno y la abstinencia, no es fácil de entender. ¿Por qué dejando de comer las cosas que nos pide la Iglesia, expiamos nuestras faltas? Lo primero que hay que entender, es que no debe haber nadie que no tenga nada de lo que pedir perdón a Dios. Y esta es una manera de expiar de una manera concreta, por las faltas que hemos cometido. Sin embargo, de nada sirve ayunar, si no tenemos una actitud de cambio hacia el bien y de arrepentimiento por nuestras faltas.

¿Es todo esto algo privativo al período que vivimos los católicos este tiempo?: No. ¿Cómo el arrepentirse de lo malo va a ser algo para 40 días al año? Debe ser una actitud perenne, ¡de todo el mundo! Y, ¿es algo privativo a los católicos?: No. Invitamos a todos los que no practican esta Fe, a darse cuenta que nos equivocamos muchas veces, nos arrepentimos otras cuantas, y que probablemente seguiremos fallando, siempre intentando ser mejores.

viernes 20 de febrero de 2009

Aquí la primera columna luego del receso. Saludos a todos.

Hasta que la muerte nos separe
Felipe A. Castillo Farías

Todos tendrán más de un matrimonio conocido. Algunos serán ejemplares como también podrá haber otros que no. Pero quisiera centrarme en los matrimonios que consideramos dignos de imitar y quisiéramos ser como ellos.

Hace unos días, celebrábamos el “día de los enamorados”, y se repletaban los restaurantes de parejas que recordaban el día en que pusieron sus ojos sobre su pareja y se dieron cuenta que él o ella eran su media naranja. La fecha era muy sugerente, y además permitiría que quienes llevaran varios años en lo mismo, se dieran cuenta cuanto ha cambiado su amor desde entonces. Y es porque el amor, va cambiando con los años.

Los matrimonios a los que me refería, esos ejemplares, dan ejemplo en cómo debe amarse el uno al otro con el paso de los años. Muchos de nuestros abuelos, si efectivamente llevan una unión de imitar, han pasado por múltiples etapas. El amor de recién casados, es impetuoso, probablemente muy similar al de los años de pololeo. Pero va cambiando el panorama del matrimonio, y los casados, también. Aparecen los hijos, aparecen más responsabilidades, aparece una barriga prominente en muchos varones, y un pausado descuido en ciertas mujeres. Y qué importante es darse cuenta aquí de cómo hacer para mantener el amor en estos escenarios, guardar un espacio para la pareja y para seguir queriéndose, mimándose, como cuando eran pololos. El cortejo, no debiera terminarse nunca, como tampoco el empeño por verse bien para la persona querida. Los ramos de flores, no debieran faltar, como tampoco lo hacían en el pololeo, y tampoco la sonrisa cariñosa, el empeño por verse lindas de las mujeres frente a quien tienen ahora delante de ellas, como también en el caso de los hombres.

Con el paso del tiempo, los hijos se van, y son otros los desafíos para las parejas que se aman. Deberán encontrar las maneras para mantener el vínculo, ahora en otros escenarios. Y luego, de mayores, el amor es más fuerte aún, porque es probable que tengan que socorrerse ante las enfermedades inherentes a la vejez.

Los jóvenes, muchas veces olvidamos todas estas etapas. Pensamos que el matrimonio es tan sólo los años bonitos de la juventud, sin querer ver las fases que le siguen. Quienes están pensando en casarse, ¡debieran imaginar a su pareja en 50 años más!, y pensar que así, deberán seguir queriéndose, cuidándose; no tan sólo pensar en la fiesta, los años mozos que vendrán o en ellos mismos. El matrimonio, sigue siendo para siempre.

Las leyes actuales, han hecho que el matrimonio, como institución forjadora de familias, se vea severamente dañado, y eso se ve en las estadísticas. Sin embargo, quienes estamos pensando en estos pasos, fundamentales para el fortalecimiento de la sociedad, debemos ser quienes marquen sendas claras en afirmar que nos casamos para amarnos, para cuidarnos, y para ser el uno para el otro hasta que la muerte nos separe.

miércoles 26 de noviembre de 2008

"Suicidio aistido y eutanasia: ¿muertes dignas?", El Mundo, 24.XI.08

Aquí linkeo un interesante artículo del Dr. Manuel González Barón, Jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario La Paz, en Madrid, publicado hace unos días en el períodico el mundo

A ver si opinan!

jueves 20 de noviembre de 2008

Aquí un pequeño receso, vuelvo ahora a estudiar. Hasta la próxima! (no se cuando...)

Exceso de Oportunidades y falta de método
Felipe A. Castillo Farías, desde Oviedo, España.

Un cardiólogo español muy famoso, el Dr. Valentín Fuster, director de cardiología del Hospital Monte Sinaí de Nueva York, comentaba en una entrevista hace unas semanas algunos hechos de la contingencia del hombre actual.

En relación al estrés juvenil, señalaba varias cosas. Decía que en su época, era más fácil tomar decisiones. Claro: no había mucho donde elegir. Estudiabas, trabajabas, o no. Y en general, seguías la línea de la educación de tus padres, o la que te mostraba la sociedad. Sin embargo, actualmente, el escenario es más difícil. No existe tan sólo una oportunidad de vida, sino muchas, y los jóvenes tienden a no saber elegir y enredarse en el camino de qué hacer, qué no hacer. Comentaba en la entrevista: “…La depresión es en muchas ocasiones una consecuencia del caos personal, de la falta de metodología. Todos necesitamos levantarnos cada día con algo que hacer, tener unas prioridades, un sistema. Esta falta de método hace a los jóvenes muy vulnerables. Les impide responsabilizarse de sus actos y de sus decisiones...”.

En el mundo actual, con posibilidades de viajar, trabajar, vagar, y sin muchas directrices claras de qué hacer, la faena se vuelve cuesta arriba. Quizás antes, con núcleos familiares bien asentados, claro que era más fácil seguir el camino correcto, o por lo menos el camino que tu familia te había señalado. Sin embargo, hoy por hoy, con una familia cada día más desmembrada, y políticas públicas que tienden a deshacerla más que a fortalecerla, no es fácil.

Fuster señala en la entrevista, que muchas de las dificultades del “joven actual” comienzan en no saber qué metas proponerse. Está difícil, pero se puede. Y luego de elegido ese camino, es fundamental la metodología para conseguir esa meta. ¡Qué fundamental es tener metas en la vida!, si no, qué difícil es trazarse rumbos para conseguir objetivos. Entonces. 1° metas, 2° elegir el camino hacia ella, y luego, concretarlo. Con esas perspectivas, levantarse todos los días en la mañana se hace más llevadero, porque hay un para qué.

En mi escasa experiencia profesional, atendí jóvenes totalmente desmoralizados por una absoluta falta de respuesta ante esa pregunta. ¿Para qué? ¿Sirve de algo? ¿Sirve de algo ir al colegio, si después me voy a quedar con esto y me tengo que poner a trabajar? ¿Sirve de algo levantarme todos los días para intentar ser ingeniero, si no voy a poder lograrlo? O, también, casos en que no se dan cuenta de que con las metas trazadas, no van bien por el camino elegido.

Es fundamental cuestionarse, desde edades tempranas, estos puntos. Proponerse cosas. Intentar hacerlas. Y responsabilizarse por las decisiones.

También es un sano ejercicio plantearse metas y caminos realistas, y contentarse con ellos. Realista puede ser una meta muy alta para quien tiene condiciones y medios, o algo más sopesado para quien no. Sin embargo, como dice en alguna parte en el evangelio, no se perdona a quien se le da mucho, y devuelve poco.

Si la vida te ha dado talentos, devuélvele a la vida de esos talentos y más. Pero no te quedes con los talentos para ti, o no te quedes sin darte cuenta que los tienes.

domingo 2 de noviembre de 2008

Por motivos de estudio, los artículos comenzaran a aparecer de manera esporádica en el blog hasta fines de Enero del 2009. En esa fecha volveran a su periodicidad habitual.

Saludos a todos!