sábado 26 de abril de 2008

¿Criminal yo?

Es curioso. Da la sensación de que al chileno medio, le cuesta cada vez más ver la realidad. Quizás es porque no está de moda (siempre ha sido más “choro” llevar la contra), o porque los países primermundistas se han empecinado en ver la realidad con ojos perturbados y nosotros, creemos que la senda del desarrollo está en copiarles todo.

Con el tema de la píldora del día después (PDD), pasa lo mismo. Y me gustaría que los fieles lectores de esta columna, ingresen al blog donde almaceno lo que escribo: http://www.consequor.blogspot.com/, y lean los comentarios de la columna de hace 2 semanas.

La realidad es clara. El aborto, es un crimen grotesco, vil, cobarde. Se asesina a un niño indefenso, por capricho. Los motivos podrán ser muchos, algunos quizás incluso lleven a pensar que el mal es proporcional al asesinato. Sin embargo, nunca va a ser lícito matar un inocente, independiente de los motivos a que se apele.

Así y todo, es interesante ver como la gente de empecina en buscar el argumento para hacer lícito este crimen, porque les conviene. Es que nadie quiere ser un criminal. Lean los comentarios del blog y verán.

Algunos comentan que la PDD, como actúa en una etapa en que ese niño es muy pequeño, ¡da lo mismo matarlo! Otros, consideran que el producto de la concepción no es un embrión. Y que el embarazo partiría desde la implantación de éste en el útero materno. Se basan en que existe una probabilidad muy baja de que el embrión se implante, y llegue a término. O que si no se implanta, no llega a término, por lo tanto la vida partiría desde ese momento.

Acá una cosa es clara. Desde el momento de la fecundación, ese óvulo y ese espermatozoide, dejan de ser lo que eran y pasan a ser otra cosa, que de no mediar la selección natural, crecerá, nacerá, y morirá muchos años después, si todo anda bien. ¿Qué no es una persona igual que nosotros? A mi me parece evidente que sí, pero como están las cosas, por un motivo sociológico difícil de entender, nos cuesta darnos cuenta que así es.

Para otros, el asesinato de un niño inocente tiene matices en cuanto a su licitud. Si es producto de una violación, ¡matémoslo!, ese bastardo no merece nacer. Me pregunto si ese niño tiene alguna culpa de ese crimen. Claro, es un crimen grotesco, ¡terrible!, pero ¿nos da la libertad para matar a alguien? Confío en que vosotros aún manteneis un grado de cordura y creeis que no.

Por suerte, tenemos un océano que nos cubre por un lado, y una cordillera cada vez menos alta que nos cubre por el otro. Más que escollos, son ayudas. Ojalá nos ayuden a seguir pensando (como creo que aún lo hacen la mayoría de los chilenos), que la vida es un don sagrado que no se puede quitar. Y que al menos, a los niños debemos darles la oportunidad de nacer.

jueves 24 de abril de 2008

Martes 22 de Abril, 8:00 hrs

Se omite el verdadero nombre de la implicada para no entrar en descalificaciones.

Juanita, cuéntame, ¿por qué se fueron a paro en el consultorio?
Doctor, lo que pasa es que no estamos de acuerdo con el fallo del tribunal constitucional.
Juanita, ¿leíste de qué se trata el fallo?
No Doctor, en realidad no
Y ¿Cómo es que se fueron a paro sin saber del fallo?
El paro estaba de antes, Doc.
¿Cómo?
Sí, de antes de que saliera el fallo, por eso no lo leímos
O sea, ustedes se van a paro antes de conocer de qué se trata lo que hace que protesten.
Es que la agrupación está perdiendo fuerza, Doc.
¿Porque está perdiendo fuerza se van a paro?, entonces váyanse a paro por el color de la muralla de afuera, por lo menos eso sí lo conocen.
Tiene razón Doc, a mi no me gusta el color. Quizás hagamos un paro por eso mejor.
Y la gente pobre, ¿Dónde se atiende?
Doctor, tenemos derecho a protestar.

Como dice Condorito, exijo una explicación.

martes 22 de abril de 2008

Estimados Blogueros:

Estoy en busca de columnistas invitados para intentar aumentar la periodicidad de las columnas a una semanal. Interesados, al mail dr.fcastillo@gmail.com
Después de cierto número de columnas, se comenta que los colchagüinos premian con un mosto de apellido Malbec, Sauvignon o Carmenère de la zona de Apalta, para compartir con las amistades. A mi aún no me llega nada, pero estamos trabajando.

Saludos cordiales.

sábado 12 de abril de 2008

Píldora del día después: con licencia para matar

Me di cuenta estas semanas, que crecí con un James Bond que no es el actual. Para mi es y será Pierce Brosnan. Para mis Padres, Sean Connery. Y para mi hermano adolescente, Daniel Craig, el que corría por el norte haciendo pasar nuestro desierto como Boliviano. La cosa es que con tanto revuelo por la película, olvidé en cual de ellas quedó plasmada la licencia de este para dispararle a quien quiera por el honor de la reina. La cuestión es que la honra de la reina, de nada vale para matar a alguien.

Sin embargo, existen quienes creen que la libertad personal permite decidir la suerte de un ser humano, como la de los que están por nacer. Es así como promueven prácticas abortivas, y ahora último, la masificación de un método que pasa prácticamente inadvertido por el período del crecimiento embrionario en que actúa: la píldora del día después (PDD). Hace un tiempo, los lobbistas del aborto incluso cambiaron la definición de embrión, para poder usar la PDD a destajo y así pasar inadvertidos.

Luego, promueven la utilización del método para regular la natalidad, so pretexto de libertad de la mujer, libertades personales, modernidad, progresismo.

No señores. No somos ni seremos, 007.

Nadie, absolutamente nadie, tiene licencia para matar. Y la PDD es potencialmente abortiva, mata seres humanos de hecho y derecho, como usted o como yo. Y no vale de nada la “opción” de la mujer en este sentido, así como el honor de la reina para matar a quien le molesta. La vida humana es un derecho fundamental, ¡el derecho a nacer!, que está por encima de las preferencias del asesino. ¡Es que es tan claro!

La niña, adolescente, que irresponsablemente tiene relaciones sexuales y se toma la PDD, no se da cuenta de lo que hace. Probablemente comete un crimen –la muerte de su hijo– y nunca sabrá si lo hizo o no. Porque puede que cuando consume esa pildorilla, esté disparándole a un niño indefenso, por el honor de ella, o de su progenitor, o de sus padres, o quien sea. No vale el honor de ellos más que el derecho a la vida, que está por sobre esa angustia de ser eventualmente, una madre, padre o abuelo sin quererlo.

Mujeres: cuando ustedes toman la PDD, le están disparando a un ser indefenso. No tienen la certeza de si está, pero en el fondo quieren dispararle, y quieren que muera. ¿Espeluznante, no?, pero así es. Y me imagino que con este ejemplo así de claro, entienden que el honor de la reina, no es suficiente para tener licencia para matar.

Gracias a Dios, aparentemente la PDD ya no se seguirá repartiendo en entidades públicas. Y las farmacias tampoco quieren venderla. Quienes creían que tenían licencia de 007, estarán esperando para seguir asesinando.