sábado 18 de octubre de 2008

Aborto en Chile, ¿realidad lejana?

Mia amigos de mirada más humana (http://www.miradamashumana.org/) están organizando una excelente charla de este tema en el campus San Joaquín de la PUC, para quienes puedan ir. Más información en su página web.

lunes 6 de octubre de 2008

Bichos raros
Felipe. A. Castillo Farías, desde Oviedo, España

Suele pasar, que quienes somos católicos, nos sentimos bichos raros. No sé si a los bichos raros les dará miedo salir a la calle, pero la verdad es que a los católicos, muchas veces nos da vergüenza mostrarle a los demás nuestra manera de ver las cosas, que a todas luces, no deja de ser buena y caritativa. Claro, debe ser una opción católica, no “católica”, porque suele suceder que hay muchos feligreses que profesan esta religión, y que más que promover una manera católica de ver y hacer las cosas, promueven una manera basada en conveniencias propias, y no en lo que dicta la verdad inserta en nuestro culto.

Lo de ser gente fuera de lo común, no es algo nuevo. Ya desde la cruz de Jesús, que los católicos intentamos comprender, hay certidumbres que los griegos entendían como escándalo. ¿Que el hijo de Dios venga a morir en una cruz para que los hombres puedan ver a Dios? Un Dios como el de los gentiles, no necesitaba hacer tamaña rareza para hacernos llegar a su regazo, tan solo bastaba desearlo.

Pero Jesús, podría haber redimido a la humanidad con una pestañada, y sin embargo, misteriosamente eligió el camino del martirio, algo que sigue siendo difícil de entender para quienes somos seguidores de Jesús. Sufrir. Morir por el prójimo.

El amor como tal, implica el desprenderse de uno mismo. Indudablemente, eso lleva consigo un sufrir que a la larga es carga conveniente. Cuando uno ama a una mujer, se desvive por ella, “deja” todo por ella, muchas veces con costos altos. Pero no importa ese costo si el amor así lo dicta.

Del mismo modo, los cristianos amamos –debiéramos amar– con esa perspectiva, no tan solo a quien tenemos al lado, sino que todo y a todos.

El Papa, en una de sus alocuciones en relación al año paulino, decía que es difícil entender el amor que no lleve aparejado el dolor, grande o pequeño: “No hay amor sin sufrimiento, sin el sufrimiento de la renuncia a sí mismos, de la transformación y purificación del yo por la verdadera libertad. Donde no hay nada por lo que valga la pena sufrir, incluso la vida misma pierde su valor. La Eucaristía, el centro de nuestro ser cristianos, se funda en el sacrificio de Jesús por nosotros, nació del sufrimiento del amor, que en la Cruz alcanzó su culmen. Nosotros vivimos de este amor que se entrega. Este amor nos da la valentía y la fuerza para sufrir con Cristo y por Él en este mundo, sabiendo que precisamente así nuestra vida se hace grande, madura y verdadera”.

También menciona como debemos amar la verdad, tan sombría muchas veces estos días. ¡Qué difícil es promover algo que no se ama!, decía el Papa en relación a la verdad y al sufrimiento en la misión de San Pablo: “La llamada a ser maestro de los gentiles es al mismo tiempo e intrínsecamente una llamada al sufrimiento en la comunión con Cristo, que nos ha redimido mediante su Pasión. En un mundo en el que la mentira es poderosa, la verdad se paga con el sufrimiento. Quien quiera evitar el sufrimiento, mantenerlo lejos de sí, mantiene lejos la vida misma y su grandeza; no puede ser servidor de la verdad, y así servidor de la fe”.

Entonces el sufrimiento no está tan lejano a la vida misma.