sábado 13 de junio de 2009

Las Apariencias Engañan

M. Loreto Varela, EU Clínica Santa María.

Imago, en latín, significa imagen: figura, representación, semejanza y apariencia de algo. También se refiere al conjunto de rasgos que caracterizan ante la sociedad a una persona o entidad (Cfr. RAE).

Mucha polémica ha generado la entrevista realizada a un personaje conocido para el televidente chileno, un periodista que tras llevar un ritmo de vida caracterizado por la adquisición de bienes que estaban por encima de su alcance económico actualmente se encuentra pagando las consecuencias de la creación de dicha imagen.

Se ha discutido acerca de su baja autoestima, impulsividad al momento de comprar, romances fugaces sustentados en la compra de algún lujo tan pasajero como su duración, en fin, de una personalidad limítrofe en busca de reflejar seguridad mediante la incierta materialidad.

Pero, ¿Qué es lo que verdaderamente lleva a arriesgarlo todo: familia, amigos, colegas, trabajo, honor, por una imagen? Causa risa al escuchar un spot publicitario de una bebida gaseosa el cual dice: la imagen es nada, la sed es todo. No causa risa comprobar cuánto podemos apostar por una lucha frenética en pos una imagen tan frágil. ¿Cuál es el precio de la imagen hoy?

Imago también se llama al estadio final en el desarrollo de un insecto, donde la metamorfosis se completa para dar lugar al ser maduro que emerge desde la crisálida. Hace poco preguntaba a un amigo: ¿Y cuando voy a crecer?- Aparte de las risas provocadas dada mi pequeña figura, me respondió: ¿Y para qué quieres apurarte tanto?- Muy sabio él, puesto que muchas veces pretendemos alcanzar rápido aquello que debe seguir su curso natural, tan libre del capricho humano.

La psicología analítica llama a esto el Principio de Individuación (Principium individuationis), por el cual un individuo se despoja a sí mismo de los falsos atuendos para alcanzar la integración como persona adulta, tal cual como la mariposa surge de la crisálida.

La filiación divina, nos recuerda que somos Hijos del Padre, nos permite salir de la crisálida para reflejarnos en algo más grande que nuestra vida, pero al mismo tiempo no nos quita la libertad, nos recuerda que debemos crecer para alcanzar el origen del reflejo de eternidad que a veces se asoma en nuestro camino y nos recuerda el verdadero destino de este largo viaje.

1 comentarios:

Jorge A. Gómez Arismendi dijo...

Un detalle, si te refieres a Mauricio Israel, no es periodista, es publicista.

En cuanto al artículo en sí, claramente la sociedad actual exacerba lo accesorio en cuanto a los sujetos.

Su individualidad y valor como personas, depende y está supeditada a cosas externas, generalmente materiales.

El problema es que todos tendemos a caer en ese nivel de valoración.